Inauguración /Obra Galería de Arte
c/ Almadén, 12 / 28014
Madrid
Tel. (34) 914 202 019
La apropiada lucidez del artista plástico Ruperto Cabrera.
Inauguración miércoles 13 de febrero de 2008a las 20,30 horas.
Hasta el 2 de abril de 2008
La apropiada lucidez
La apropiada lucidez
Ruperto Cabrera asume desde su práctica de la apropiación posiciones que le acercan a las propuestas que se desarrollaron en los años ochenta en una estética que supuso una definición potente de lo postmoderno. (…).
Ruperto Cabrera, sin caer jamás en el pastiche, sedimenta en el cuadro imágenes de la historia del arte recurriendo a la forma híbrida de impresión de Rauschenberg o lo que Ullmer ha llamada poscrítica (combinación de collage y montaje).
Hay en la obra de Cabrera una disolución consciente de la lógica, todavía moderna, del original, en beneficio de una estética híbrida en la que la referencia no es dogmática. "Si el arte posmoderno es referencial, lo cierto es que sólo hace referencia "a la problematización de la actividad de la referencia". Por ejemplo, puede "robar" tipos e imágenes para desarrollar una "apropiación" de cariz crítico –tanto respecto a una cultura en la que las imágenes son mercancías, como a una práctica estética que permanece (nostálgicamente) apegada a un arte de originalidad". La obra de Ruperto Cabrera no cuestiona sino que afianza la pintura; conviene tener presente que su introducción de citas iconográficas no implica tanto una revisión histórica cuanto una preocupación formal. Cuando retoma, por ejemplo, Las hilanderas de Velázquez lo que le interesa es modificar el cromatismo y, en todo caso, subrayar la dimensión de metapintura. Aquel telar de la fábula donde el gran pintor español "cita" el Rapto de Europa de Tiziano, exorcizando la "angustia de las influencias", reaparece en Ruperto Cabrera como una superficie fascinante que ha sido desplazada de acuerdo con estilemas neo-pop. Porque en Cabrera hay una aprendizaje crítico de los procedimientos warholianos y una actitud tan lúdica y, al mismo tiempo, lúcida con respecto a la tradición que, finalmente, no puede tener otra validez que la obtenida en la fricción con la actualidad por conflictiva que esta sea. (…)
Fernando Castro FlórezRuperto Cabrera, sin caer jamás en el pastiche, sedimenta en el cuadro imágenes de la historia del arte recurriendo a la forma híbrida de impresión de Rauschenberg o lo que Ullmer ha llamada poscrítica (combinación de collage y montaje).
Hay en la obra de Cabrera una disolución consciente de la lógica, todavía moderna, del original, en beneficio de una estética híbrida en la que la referencia no es dogmática. "Si el arte posmoderno es referencial, lo cierto es que sólo hace referencia "a la problematización de la actividad de la referencia". Por ejemplo, puede "robar" tipos e imágenes para desarrollar una "apropiación" de cariz crítico –tanto respecto a una cultura en la que las imágenes son mercancías, como a una práctica estética que permanece (nostálgicamente) apegada a un arte de originalidad". La obra de Ruperto Cabrera no cuestiona sino que afianza la pintura; conviene tener presente que su introducción de citas iconográficas no implica tanto una revisión histórica cuanto una preocupación formal. Cuando retoma, por ejemplo, Las hilanderas de Velázquez lo que le interesa es modificar el cromatismo y, en todo caso, subrayar la dimensión de metapintura. Aquel telar de la fábula donde el gran pintor español "cita" el Rapto de Europa de Tiziano, exorcizando la "angustia de las influencias", reaparece en Ruperto Cabrera como una superficie fascinante que ha sido desplazada de acuerdo con estilemas neo-pop. Porque en Cabrera hay una aprendizaje crítico de los procedimientos warholianos y una actitud tan lúdica y, al mismo tiempo, lúcida con respecto a la tradición que, finalmente, no puede tener otra validez que la obtenida en la fricción con la actualidad por conflictiva que esta sea. (…)






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